¿Cuál es la clave del WiFi? Esta es una de las primeras preguntas que nos hacemos al llegar a un hotel, aeropuerto, cafetería, etc. Tenemos tan integrado el hecho de que, en determinados lugares, el establecimiento debe facilitar el acceso a su red de WiFi que hasta nos indigna cuando este servicio no se ofrece de manera automática y gratuita.

La pregunta que se puede hacer el establecimiento es si puede llevar acabo esta actividad sin restricción alguna y, en concreto, si debe registrarse como prestador de servicios de comunicaciones electrónicas* bajo la Ley 9/2014, de 9 de mayo, General de Telecomunicaciones (LGT).

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha tenido la oportunidad de pronunciarse en muchas ocasiones a este respecto (véanse los acuerdos RO 2009/630, CNS/DTSA/048/18, CNS/DTSA/497/16, CNS/DTSA/499/16 y, más recientemente, el CNS/DTSA/640/18/SCE; así como las diversas entradas que el gran Blog de la CNMC dedica a este asunto). En el último de los acuerdos mencionados, la CNMC recuerda que existen casos en los que se exime de la obligación de comunicación al Registro de operadores:

  • Los supuestos de autoprestación. Esto es, aquellos que “no se presta[n] con vocación de disponibilidad al público sino exclusivamente para uso interno del propio prestador”.
  • Los supuestos en los que el servicio se ofrece “con significativas restricciones en términos de funcionalidades y número de usuarios y se trata de un servicio accesorio a la prestación principal, en el que se considera que falta el elemento de la prestación al público en general”.

Este segundo caso es especialmente interesante. La CNMC, desde su Informe de 2010 y la resolución RO 2009/630, viene aplicando la conocida como “doctrina de los hoteles” y exime de la obligación de registro siempre que concurran los siguientes elementos:

  • Cobertura: que el ámbito de cobertura del servicio WiFi esté restringido geográficamente a un espacio físico concreto y delimitado (al interior del establecimiento). Este requisito hace de difícil encaje la aplicación de esta doctrina a redes no fijas.
  • Destinatarios: que los destinatarios del servicio presenten una determinada condición de pertenencia a un grupo (e.g. clientes del hotel). No se dirige al público en general.
  • Responsabilidad: que el titular del establecimiento no se responsabilice frente a los usuarios finales del transporte de señal, siendo conscientes de que el prestador real del mismo es otro operador de telecomunicaciones y no el establecimiento.
  • Carácter del servicio: la actividad de telecomunicaciones (de acceso a la red WiFi) es accesoria, no independiente y auxiliar a la relación económica principal que vincula al establecimiento con el usuario (siendo irrelevante en este análisis que se ofrezca de forma gratuita).

Es interesante cómo, en el reciente caso del Acuerdo CNS/DTSA/640/18/SCE, se concluye que si el operador se publicita o se presenta claramente como el prestador de los servicios de comunicaciones electrónicas de conectividad, el titular de la app (en este caso no era un establecimiento) no será operador de comunicaciones electrónicas, sino una especie de distribuidor o comercializador de un servicio del operador (debiendo el contrato que formalicen ambos identificar claramente este aspecto). En este caso particular, hay que tener en cuenta que la CNMC consideró que la “doctrina de los hoteles” no resultaba aplicable.

*Artículo 6.2 LGT: “Los interesados en la explotación de una determinada red o en la prestación de un determinado servicio de comunicaciones electrónicas deberán, con anterioridad al inicio de la actividad, comunicarlo previamente al Registro de operadores en los términos que se determinen mediante real decreto, sometiéndose a las condiciones previstas para el ejercicio de la actividad que pretendan realizar.

Sin perjuicio de lo dispuesto para los operadores controlados directa o indirectamente por administraciones públicas en el artículo 7, quedan exentos de esta obligación quienes exploten redes y presten servicios de comunicaciones electrónicas en régimen de autoprestación”.